jueves, 10 de diciembre de 2015

LA FIEBRE TIFOIDEA



La fiebre tifoidea es una enfermedad infecciosa sistémica que está caracterizada porque el paciente presenta fiebre elevada y síntomas abdominales causados por la infección de la bacteria Salmonella Typhi. “Puede afectar a cualquier persona que no esté inmunizada frente a la infección”, explica a DMedicina José María Marimón, microbiólogo y miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc), quien señala que la fiebre paratifoidea es similar a la tifoidea pero, en general, tiene un curso más benigno y está causada por la infección de la bacteria Salmonella Paratyphi.

SINTOMAS

Los síntomas de la fiebre tifoidea pueden oscilar desde manifestaciones leves hasta síntomas muy graves que, incluso pueden causar la muerte. “Inicialmente hay un periodo de incubación de entre una y seis semanas, normalmente 1 ó 2 semanas, tiempo que varía en función de las personas y la cantidad de bacterias ingeridas.

CAUSAS


La causa de la fiebre tifoidea es la infección por la bacteria Salmonella Typhi, mientras que la fiebre paratifoidea está causada por la infección por Salmonella Paratyphi. Tal y como indica José María Marimón, de la Seimc, la ruta de infección de ambas es por vía oral. “El ser humano es el único reservorio de la enfermedad. Por lo tanto, la infección sólo se adquiere al ingerir agua o alimentos contaminados por estas bacterias por las heces (raramente por la orina) de enfermos o portadores de la infección (transmisión fecal-oral)”.
Las bebidas y los alimentos que con más frecuencia pueden estar contaminados por la bacteria son la leche, el queso, los helados y otros derivados lácteos, los mariscos que crecen en lugares cercanos a puntos de eliminación de las aguas residuales, las verduras regadas con aguas fecales, los huevos, algunas carnes y el agua.
El contagio directo entre el enfermo y las personas de su entorno es posible, pero no frecuente. Las moscas también pueden actuar como transmisores.
Salmonella tiphy










TRATAMIENTO
El tratamiento de la fiebre tifoidea debe seguirse siempre bajo supervisión médica. “Aparte de las medidas generales de adecuada nutrición e hidratación existe un tratamiento específico con antibióticos”, señala Marimón. “Normalmente se utilizan fármacos como las  fluoroquinolonas, las cefalosporinas de tercera generación o las azitromicinsa. Para eliminar el estado de portador se utiliza principalmente ciprofloxacino”.
La convalecencia puede durar varios meses, pero los antibióticos disminuyen la gravedad y las complicaciones de la fiebre tifoidea, así como la duración de los síntomas.
Durante la terapia es necesario que la persona se alimente con frecuencia debido a las hemorragias intestinales u otras alteraciones del tracto digestivo. En ciertos casos debe administrarse alimentación por vía intravenosa hasta que el paciente pueda digerir los alimentos.

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